Reformar una piscina antigua con filtraciones: por dónde empezar
Diagnóstico, vaciado, reparación de soporte e impermeabilización: el orden correcto para recuperar una piscina que pierde agua.
Una piscina que pierde más de 1–2 cm de agua al día, sin evaporación justificada por calor o viento, suele tener una filtración activa. En piscinas antiguas de Andalucía es un problema frecuente tras décadas de uso, movimientos del terreno o impermeabilizaciones deficientes.
El primer paso es el diagnóstico: localizar si la pérdida viene del vaso, de los pasamuros, del circuito hidráulico o de la sala técnica. Actuar a ciegas —por ejemplo, cambiar solo el liner sin reparar fisuras— suele alargar el problema.
Después hay que vaciar y preparar el soporte: picado de zonas sueltas, sellado de grietas, regularización de pendientes y tratamiento de encuentros con skimmers, focos y retornos. Sin esa base, cualquier sistema nuevo falla antes de tiempo.
Solo entonces se elige el sistema impermeabilizante: PVC armado cuando se busca una barrera independiente; poliuretano en geometrías complejas; cementoso cuando el acabado final será cerámico o pétreo.
La reforma es también el momento ideal para renovar maquinaria ineficiente, actualizar la cloración o mejorar la iluminación. Aprovechar el vaciado evita una segunda intervención años después.
Si tu piscina pierde agua o muestra manchas de humedad en el vaso o el jardín colindante, te conviene una inspección técnica antes de la temporada. En NereoPools diagnosticamos el origen y proponemos la solución de impermeabilización con garantía de estanqueidad por escrito.
